LAS ÚLTIMAS BANDERAS

LAS ÚLTIMAS BANDERAS

OTRO NUEVO DESFILE DEL 12 DE OCTUBRE. SIN APENAS COBERTURA AÉREA PORQUE DE LOS OCHENTA Y OCHO AVIONES PREVISTOS SÓLO UNOS POCOS SOBREVOLARON EL CIELO DE MADRID, CUBIERTO Y CON UNA LIGERA LLUVIA, LOS EFECTIVOS MILITARES RECORRIERON EL TRAYECTO PREVISTO POR LA CASTELLANA, EN PRESENCIA DE LAS AUTORIDADES Y DE UN PÚBLICO ENTUSIASTA, COMO DIRÍA EL ANTIGUO NODO.


A la llegada del presidente se escucharon algunos gritos de rabia y rencor de algunos sectores incapaces de entender los mecanismos de la democracia que permiten censurar a los corruptos. Son los de siempre, el franquismo que no cesa; aquellos que creen que las banderas y el patriotismo son propiedad de unos pocos y lamentablemente, esos pensamientos se dan no solo en Madrid sino también en otras latitudes.

Sin embargo, la parafernalia de un desfile, gusta a grandes sectores de la población y como he dicho, no es patrimonio de unos cuantos. Yo, personalmente, me lo tomo como el homenaje a todas las fuerzas armadas y de seguridad que, con la obligación de cumplir con el mensaje democrático, tienen el deber de proteger y de velar por todos nosotros… por todos.

Expuestas las razones y las excusas para este evento anual, inevitable al parecer, quiero hacer un par de consideraciones. La primera es de carácter reivindicativo e histórico. En la parada se ondearon, portadas por militares con trajes de época, las banderas de los reinados de Carlos III, Felipe IV e Isabel II, entre otros. Y me pregunto: ¿Por qué no la de la Primera y Segunda República? También fueron períodos de la Historia de España, regímenes legalmente constituidos y tenebrosamente liquidados por sendas algaradas militares. ¿No va siendo el momento de reconocer a todos los niveles que existieron, que tuvieron su momento y sus banderas legales y constitucionales?

Tal vez, muchos de los que estuvieron en el desfile, aplaudan mi idea, otros la discutan y algunos la rechacen, incluso unos pocos consideren que también la rojigualda franquista debería tener su representación. Grave error. La bandera golpista nunca fue constitucional. Hablamos de pendones legales.

Alguien me dirá que esto sería un agravio para el rey y aquí entra mi segunda consideración. Aunque surgido y cómplice del dictador el régimen monárquico es todavía hoy constitucional. Sin embargo, debe ser respetuoso con todas las manifestaciones del pensamiento popular; hoy, la figura del monarca sólo es otra circunstancia histórica, una servidumbre prescindible. Es decir, la monarquía pasará pero el Pueblo seguirá.

Quedan dos opciones: O suspendemos los desfiles y así ahorramos, o los hacemos abiertos a nuestra verdadera Historia y así aprendemos.

La última foto de Gerda Taro

 

La última foto de Gerda Taro

En mi novela Pingüinos en París, Gerda Taro y su pareja, el fotógrafo Robet Capa, tiene un papel protagonista. En el libro se relata el momento en la batalla de Brunete en que Gerda es aplastada por un tanque y el posterior fallecimiento de la foto-reportera. El pasado miércoles apareció en Twitter una foto que, con bastante seguridad, fue la última que le tomaron a Gerda.

Hospital del gOLOSO

La foto es propiedad de un ex oficial británico de nombre John Kiszely que la subió a Twitter con el siguiente texto:

Just dug out this photo of a young doctor with the International Brigade in the Spanish Civil War in 1937 – my father.

Se trata de una foto de su padre, un brigadista húngaro, atendiendo a una joven herida. Pronto aparecieron varios comentarios en su perfil relacionando a la víctima con Gerda Taro.  Las respuestas de Kiszely mencionaban una nota en el reverso de la foto:

Y aunque el mes  no coincide (Gerda murió en julio), es muy probable que sea ella.

 

 

PARTE TRASERA DE LA FOTO

Parte trasera de la foto subida a Twitter por Kiszely.

Partes de periplo vital de Gerda Taro, pueden leerse en mi novela y también en alguna de las entradas de esta página que cito a continuación:

Gerda Taro en Pingüinos en París

Aquí encontraréis, vivencias,  fotos suyas, el trágico accidente que le costó la vida  y partes de la novela en la que se relatan.

El apartamento de Gerda y Robert Capa en París

Aquí podéis ver el apartamento de París donde vivieron Gerda y Robert, en un reportaje fotográfico que hicimos Ana y yo en París.

Batalla del Ebro en Pingüinos en París

 

Batalla del Ebro en Pingüinos en París

Algunos de los personajes de  Pingüinos en París, vivirán la Batalla del Ebro durante la Guerra Civil Española. Fue la más larga de la guerra, 115 días de  duros combates desde el 25 de julio al 16 de noviembre. Hay dos entradas en la página que os hablan de ella.

Hoy se cumple el 79 aniversario del fin de la batalla y con él las esperanzas republicanas de ganar la guerra. Sin embargo, muchos de los hombres que allí combatieron siguieron luchando por la libertad. Entre las fuerzas de La Nueve que entraron las primeras en París el 24 de agosto de 1944, estaba el HT L’Ebre, en recuerdo de la batalla.

 

Resultado de imagen de batalla del ebro

 

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Podéis seguir leyendo en las entradas siguientes:

Batalle del Ebro Parte Primera

 

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Reconquista de los pueblos de la margen nacionalista por los republicanos.

Seguir leyendo:

Batalla del Ebro Parte II

 

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Artillería nacionalista.

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Tropas republicanas.

El ebro 2nPedro Fuentes en el Ebro

El Ebro en el desfile del día 26 de agosto de 1944 en París.

EL ENEMIGO INTERIOR

 

EL SÁBADO FUE EL DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER. SEGÚN TODAS LAS INFORMACIONES CIENTÍFICAS, EN LOS PAÍSES LLAMADOS DESARROLLADOS, LA ENFERMEDAD AFECTARÁ A LA MITAD DE LOS HOMBRES Y UNA DE CADA TRES MUJERES. AL PARECER EL OBJETIVO DE ESTE DÍA ES TOMAR CONCIENCIA DEL ALARMANTE AUMENTO DE LA ENFERMEDAD.

cancer-infantil

El cáncer es una enfermedad causada por los cambios en los genes que controlan el funcionamiento y el crecimiento de nuestras células. Algunas de las células del cuerpo empiezan a dividirse sin detenerse y se diseminan por los tejidos. Un enemigo interior que busca desarrollarse de forma incorrecta, maligna y antinatural. Incluso tratando, poéticamente hablando, de encontrar el elixir para no envejecer, como han apuntado algunos científicos.

Sin embargo, en esta alocada búsqueda de las células para evitar su envejecimiento y su degeneración, se convierten en monstruos que eliminan todo lo que encuentran a su paso; sin saber que esto les conducirá a su propio exterminio. Hay más de cien tipos de cáncer agrupados en familias cuyo solo nombre ya causa pavor: Carcinoma, sarcoma leucemia, linfoma o melanoma, por citar los más conocidos. Todos esperando en el fondo de nuestras entrañas para manifestarse.

Pero la culpa no es solo de estas células mutantes, algo les provoca su cambio y su locura. La respuesta está en nuestros hábitos. La comida de hoy es insana pese a disfrazarse en ocasiones: ¡Cinco frutas diarias! o ¡mucha verdura!; sin embargo, no sabemos ni los pesticidas, ni el riego, ni el almacenamiento que han sufrido. Las carnes y pescado han sido tratados y alimentados con harinas de dudosa pureza  y más incierta procedencia. El marisco bañado en mareas negras, o conservado artificiosamente. La polución, consecuencia de la sociedad industrial y moderna, es nuestra espada de Damocles. Y a todo esto hay que añadirle nuestros propios defectos: sedentarismo, alcoholismo, drogadicción, medicación impropia o estrés y nuestros propios demonios internos: la culpa, el rechazo, los odios y las contradicciones. Todo preparado para una revolución interior que pretende renovar nuestras células, pero que mata en el intento.

En este día internacional del cáncer, sólo podemos desearnos suerte, valor, ánimo y optimismo y saber que cada día hay más supervivientes – yo soy uno de ellos – a pesar de todo. Porque si esperamos que los políticos regulen, controlen y prevengan los factores arriba apuntados o destinen más dinero a la investigación que para salvar bancos, para sus mordidas y prevaricaciones, vamos aviados y nunca mejor dicho. Y es que las células enfermas y malignas no sólo crecen en nuestros organismos, también en el tejido social.

 

 

Jordi Siracusa

ABOUT THE AUTHORJORDI SIRACUSA

Poeta, articulista y escritor. Nacido en Barcelona hace ya un tiempo, ciudadano del mundo y residente en Zaragoza. Estado civil: enamorado. Le gusta reflexionar sobre las contradicciones del mundo y las propias, y explorar los caminos de la utopía. Anda pidiendo verdades desde su columna de “Rebelde con causa” hace más de diez años, y asomándose cada semana desde “Los lunes malditos”.

TRUMP ATIZA EL FUEGO DE LA INCERTIDUMBRE GLOBAL

 

LOS ESTADOS UNIDOS HAN INICIADO LA ERA TRUMP. LA ESTUPIDEZ SE HA IMPUESTO A LA RAZÓN Y LA NACIÓN MÁS PODEROSA DEL MUNDO TENDRÁ QUE PAGAR SU TORPEZA. LO PEOR DE TODO ES QUE, GLOBALMENTE, PERCIBIREMOS TODAS Y CADA UNA DE LAS TORPES DECISIONES DE UN MANDATARIO EGÓLATRA Y NECIO.

trump

Los primeros decretos de la era Trump han tenido como respuesta el rechazo mundial, el caos, manifestaciones ciudadanas a lo largo del país, y la oposición de cuatro jueces de otros tantos estados. Su intervención militar exterior ya ha tenido la primera baja norteamericana.

Estados Unidos no es un rancho ni una multinacional a los que una decisión equivocada sólo repercute en la cuenta de pérdidas y ganancias. No se puede despedir a nadie con dos semanas de indemnización ni se pueden poner y quitar directivos a capricho. Cada idea, cada decreto y cada decisión pueden ser contestadas por la Cámara de Representantes, por el Senado, por la Justicia y por el Pueblo. No valen las decisiones de matón y de bocazas, ni abusar del vecino más débil; los muros separan pero también aíslan y el cierre de fronteras representa inexorablemente un cierre de mercados.

La era Trump anuncia un mandato plagado de decisiones viscerales, de populismo cateto, de simplezas raciales y de peligro global. Porque cada una de esas medidas que causan asombro, burla o miedo, repercuten en todo el mundo. Es la imagen de un loco, para unos, y de un Cristo para otros, pero con dos pistolas.

Algunos dirán que está cumpliendo – cosa que otros no hacen – con lo que prometió en su campaña electoral; sin embargo, las respuestas de aquellas promesas dirigidas a un electorado simplón, reaccionario y racista se van a dar en la calle y en las cancillerías. Pronto descubrirá el neoyorquino de Queens, que la política no es construir edificios ni levantar muros – todos caen tarde o temprano -, sino hacer feliz a su Pueblo y convencer a todos aquellos que todavía creen que los Estados Unidos es la tierra de la libertad, que no se equivocaron.  Y yo, la verdad, no le veo capaz de ello.